How
I met your mother
Podría decir que después
de ver Friends incansablemente, de
disfrutar de Los Simpson y ver de
cuando en cuando las nuevas novelas colombianas, esta serie se ha convertido en
mi preferida entre todas mis otras preferidas. No es la única que sigo, no es
la única que me emociona, pero sí es la única con la que me siento mal si no
estoy pendiente todo el tiempo.
No sé mucho sobre la
creación de sitcoms, no sé mucho sobre los ingredientes que ha de tener, no sé
tampoco cuáles son los temas más explotables ni las mejores épocas del año para
lanzarlas. Sé que no había visto antes una serie como esta. Ni siquiera Friends, que podría pasar por ser su
inmediata referencia –seguro lo fue para los escritores- me ha hecho desear
tener la vida de un personaje ficticio con tantas ganas.
Con seguridad no soy yo el
público objetivo de la serie, ni nadie de mi edad. Usualmente no nos vemos
envueltos en situaciones tales como la difícil decisión de escoger un buen
trabajo dejando de lado el dinero, ni llevamos 14 años con una misma pareja y
de pronto decidimos dejarla para hacer otra cosa. Pero sí que me veo
identificada, mi yo futura podría ser
como Robin, que siempre se muestra ruda y fuerte, que no le tiene miedo a nada
y hace trabajos físicos mejor que los hombres. O podría ser Lily, la madre de
todos, siempre preocupada y dispuesta a ayudar. Podría ser cualquiera de ellos
cinco en mi futuro, cuando esté a punto de llegar a los 30 y todavía no esté
segura de lo que de verdad quiero en la vida. No es un ideal llegar así de
desubicado a esa etapa, pero así lo ha hecho parecer la serie, los amigos
siempre están ahí, las decisiones apresuradas no siempre salen mal, dejarse
guiar por el corazón también tiene su lado bueno y dejar que las cosas fluyan
siempre funciona. Está bien, es ficción, su labor es hacernos creer que todo en
la vida es posible, que Dios es la máquina que arregla todo y que sólo hemos de
disfrutar el viaje.
Mantenerse 8 años al aire,
tener 10 millones de espectadores en el primer capítulo de temporada y crear
toda una comunidad alrededor no es fácil, mucho menos ahora que tenemos tantas
opciones y oportunidades. Craig Thomas y Carter Bays supieron apelar a los
miedos de toda una generación, supieron hacerlo con gracia y moralejas.
Este show es por mucho, de
los mejores que he visto en la vida, sólo porque me hace creer que yo también
quiero vivir esa vida de adulta contemporánea en Nueva York.

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