16/9/13

Análisis televisión internacional

How I met your mother

Podría decir que después de ver Friends incansablemente, de disfrutar de Los Simpson y ver de cuando en cuando las nuevas novelas colombianas, esta serie se ha convertido en mi preferida entre todas mis otras preferidas. No es la única que sigo, no es la única que me emociona, pero sí es la única con la que me siento mal si no estoy pendiente todo el tiempo.

No sé mucho sobre la creación de sitcoms, no sé mucho sobre los ingredientes que ha de tener, no sé tampoco cuáles son los temas más explotables ni las mejores épocas del año para lanzarlas. Sé que no había visto antes una serie como esta. Ni siquiera Friends, que podría pasar por ser su inmediata referencia –seguro lo fue para los escritores- me ha hecho desear tener la vida de un personaje ficticio con tantas ganas.

Con seguridad no soy yo el público objetivo de la serie, ni nadie de mi edad. Usualmente no nos vemos envueltos en situaciones tales como la difícil decisión de escoger un buen trabajo dejando de lado el dinero, ni llevamos 14 años con una misma pareja y de pronto decidimos dejarla para hacer otra cosa. Pero sí que me veo identificada, mi yo futura podría  ser como Robin, que siempre se muestra ruda y fuerte, que no le tiene miedo a nada y hace trabajos físicos mejor que los hombres. O podría ser Lily, la madre de todos, siempre preocupada y dispuesta a ayudar. Podría ser cualquiera de ellos cinco en mi futuro, cuando esté a punto de llegar a los 30 y todavía no esté segura de lo que de verdad quiero en la vida. No es un ideal llegar así de desubicado a esa etapa, pero así lo ha hecho parecer la serie, los amigos siempre están ahí, las decisiones apresuradas no siempre salen mal, dejarse guiar por el corazón también tiene su lado bueno y dejar que las cosas fluyan siempre funciona. Está bien, es ficción, su labor es hacernos creer que todo en la vida es posible, que Dios es la máquina que arregla todo y que sólo hemos de disfrutar el viaje.

Mantenerse 8 años al aire, tener 10 millones de espectadores en el primer capítulo de temporada y crear toda una comunidad alrededor no es fácil, mucho menos ahora que tenemos tantas opciones y oportunidades. Craig Thomas y Carter Bays supieron apelar a los miedos de toda una generación, supieron hacerlo con gracia y moralejas.

Este show es por mucho, de los mejores que he visto en la vida, sólo porque me hace creer que yo también quiero vivir esa vida de adulta contemporánea en Nueva York.

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