8/11/13

Novedad en la web



Hace tiempo se rumoreaba de un paquete de nuevos productos de Marvel para el mercado del entretenimiento. Pues ha confirmado que se unirá a Netflix para lanzar un paquete de cuatro series y una miniserie basadas en Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y Los Defensores.
Tal vez pretenda copiar la estretegia de Los Vengadores. Se planea que en 2015 tengamos series para cada uno de estos héroes (13 capítulos) cuyas tramas se entrelazaran en una miniserie. Esta miniserie será ‘Los Defensores‘, consistirá en el crossover de todos estos personajes, lo que se llama un “event series”.
Aunque no soy gran fan de los super héroes, quisiera ver estos proyectos culminados, quiero poder deducir de ellos que la apuesta y la competencia siempre fue por la calidad. 


Breaking Bad, la fórmula mágica.

Mágico ha sido el recibimiento del público a una serie que no protagoniza un héroe en ascenso, sino una persona en descenso. Amado padre de familia que se ve obligado a buscar una manera rápida de suplir las necesidades de su familia cuando él ya no esté, cuya decisión lo llevará por un laberinto de perdición e ilegalidad, ¡de lo que es capaz un padre!
Y de lo que es capaz una audiencia nada fácil de convencer  que cada vez le otorgó su aprobación a cada giro de trama, a cada treta que se inventaron para subirle la dificultad a la historia de un químico que parece condenado a la misera.

Hay que ver la pasión con la que los seguidores siguieron la serie, con la determinación que aceptaron su final, pero no por ello la dejan morir. Disfrazarse de cocinero de metanfetaminas fue uno de los principales temas de este Halloween, lo que nos demuestra que la audiencia es fiel si se le es fiel, si obtiene lo que quiere y lo que espera, o más que eso. 

Basta con meterse a 9gag.com para ver el montón de seguidores de la serie y su gran creatividad, o sólo buscar en google "Breaking Bad Costume" y ver la fanaticada cosechada a lo largo de estas temporadas.

American Horror Story, el terror reinventado.

American Horror Story, el terror reinventado.

Ryan Murphy ostenta en su haber mucho éxitos televisivos, los más importantes Glee y AHS. Como creador, escritor y productor, podemos decir que es bastante talentoso. 

Tiene una particularidad esta serie, todas las temporadas tienen temas distintos, todos volcados al terror, obviamente, pero distintos entre ellos, aunque usen a los mismos actores y casi podría decirse, en algunos casos, que los mismos personajes. Me parece increíble la creatividad con la que nos sorprende esta serie cada nueva temporada, cuando uno creía que las casas embrujadas no podían estar más en desuso, que los manicomios estaban trillados hasta el cansancio y que las brujas sólo fueron un tonto mito degenerado en disfraces mal hechos y series noventeras con protagonistas adolescentes.

Fuimos testigos desde el principio de la maestría del dúo creativo detrás de las máquinas de escribir, esa capacidad inigualable para hacer creer todo tan real, para contar la misma historia que hemos oído siempre de manera que de verdad le temamos a lo que hay en el sótano, como en la primera temporada, que la cosa que vivía en el sótano me quitó tantas horas de sueño. Creímos que los manicomios sí eran de verdad, lugares oscuros y perdidos, en los que hay entrada pero nunca salida, en los que cualquiera, por muy fuerte que sea, podría perder la cabeza. Y ahora nos estamos tragando el cuento de que un puñado de jovencitas desubicadas en la tierra tienen poderes sobrenaturales porque son herederas de cierto linaje malentendido y despreciado a lo largo de la historia de la humanidad. Tal maestría posee este par a la hora de contar historias, que hasta yo quisiera ser una bruja adolescente y revivir a mi amor de una noche.

El encanto visual de American Horror Story no tiene nada qué envidiarle a las mejores películas ni series jamás hechas, su formato HD da cuenta de lo muy estéticamente avanzados que son sus creadores. El uso de trucos visuales para dar una sensación de incomodidad y perdición, los ángulos imposibles para el ojo humano y los detalles un poco borrosos, como de ensueño, son el marco perfecto para estas historias magistralmente contadas. Basta con ver los promos y los teasers, hay una clara línea estética que signa el camino de la historia, así como cada temporada tuvo su propia estética y narrativa.


7/11/13

2 Broke Girls, moraleja de vida.

Fácil es ver en esta sitcom una especie de adaptación gringa de las novelas mexicanas, una rica que ya no es rica y se vuelve mejor persona. Parecer ser una fórmula que nunca falla, siempre querremos ver a un exitoso irse abajo y luchar como el resto de los mortales, que se empantane y fracase como los demás, porque la vida no es justa, no lo fue con nosotros al no darnos nada y no lo fue con él al dárselo todo y quitárselo de esa manera. Así nos gusta pensar al disfrutar del fracaso ajeno, nos sentimos iguales.

2 Broke Girls cuenta la historia de Max y Caroline, la primera ha sido pobre toda la vida y la segunda apenas se está acostumbrando, la primera tiene un sentido del humor y de la vida un poco retorcido, la segunda todavía no sabe cómo vivir con un presupuesto mensual de menos de cuatro dígitos. Cuentan siempre con una moraleja disfrazada de ironía, que lo mejor de la vida son las amistades, por encima del dinero, no importa qué tan malo parece todo, qué tan horrible es el trabajo o tan imposibles los sueños, es mejor tener amigos en quién apoyarse antes de preocuparse por no tener efectivo para un par de zapatos. Lecciones que deberíamos aprender en la vida real, claro que la mayoría dirá que es eso lo que piensa y lo que aplica, pero todos sufrimos cuando tenemos un montón de amigos pobres a los que no les podemos pedir prestada plata para la boleta del Estéreo Pixies. Eso es otra cosa.
La cuestión es la siguiente: mucho se puede decir sobre lo mala que es la televisión, lo nociva y corruptora que puede ser, pero también mucho se puede decir sobre lo educativa que resulta en ciertos casos, yo aprendí a hacer máscaras con Art Attack, aprendí de naturaleza con Naturalia y supe más o menos cómo se hace una autopsia con CSI. Esta serie es uno de esos casos en los que uno, además de reírse por su humor negro y maravilloso, también puede aprender valores, como ese que nos deja de enseñanza en el capítulo “And the piece of sheet” temporada 3, episodio 6. No hay que apegarse a las cosas materiales, no hay que depender de un objeto para ser feliz o estar cómodos, todo es pasajero y efímero, lo importante es lo que uno lleva por dentro. Bueno, la televisión no es siempre mala.

Hablando de cuestiones más televisivas respecto a esta serie, podemos decir que tiene una realización sencilla. El mismo cast, las mismas locaciones, casi todo en interiores (estudios) y sus gastos extras (invitados, extras, exteriores, etc) no son muchos porque pocas veces usan estos recursos, lo que hace que la serie tenga un costo menor y su margen de ganancias sea un poco más amplio. El encanto de 2 Broke Girls es el dúo dinámico que lleva la historia, la rubia, irónicamente inteligente y la morena exageradamente buenona y con un sentido del humor socialmente incorrecto. Además del resto del cast, para nada despreciable en su rareza y exoticidad, una polaca con creencias locas, un ucraniano adicto al sexo, un negro que tuvo una juventud bastante díscola y un coreano sicorrígido al que le hacen bullying todo el tiempo y no se defiende. Una receta exitosa, que ha generado millones de adeptos alrededor del mundo, generando comunidad identificada e identificable, seguidores a ciegas. Finalmente es a eso a lo que le apuntan las cadenas a la hora de producir, realizar y programar algo en la caja mágica, generar seguidores que signifiquen dividendos a la hora de pautar y producir más ganancias.

Honestamente, 2 Broke Girls me gusta porque yo también soy mesera, yo también trabajo por las propinas y también tengo deudas qué pagar, mis compañeros de trabajo también son un poco exóticos y mi jefe también es un pain in the ass.



History Channel

Exposición tomada del grupo encargado de dicho análisis, se tiene en cuenta la historia de dicho canal.

History Channel es un canal de televisión por cable y satélite que presenta programas producido por ellos mismos sobre hechos o eventos históricos y de personas, así como recreaciones y entrevistas a testigos, que frecuentemente están a cargo de historiadores. 
Fue estrenado el 1 de enero de 1995 en Estados Unidos y en el 2001 en Latinoamérica.
Durante el año 2006 se realizó la primera producción de la división latinoamericana del canal denominada Historia Secreta, la producción y programación del canal para Latinoamérica se desarrolla en Caracas, Venezuela.
Los capítulos de programas de historia se abordan siguiendo temas relacionados y organizados en semanas temáticas y maratones diarios, estos temas incluyen historia militar, historia medieval, historia de los siglos entre XIX y XXI, ingeniería moderna y biografía de personajes antiguos.
History Channel recibió el apodo de "The Hitler Channel", por su extensa cobertura documental de la Segunda Guerra Mundial, aunque mucha de su programación militar ha sido movida a su red hermana, el Military History Channel y History 2 (Anteriormente History International).   El canal History mantiene una fundación sin ánimo de lucro llamada Save Our History, dedicada a la preservación de la historia, es decir de sitios históricos y artefactos.

History tiene 6 señales (5 canales en definición estándar y 1 en HD que emite para todo el continente en español y portugués) alrededor de América.

Fox Telecolombia

Atendidos al principio por Juan Pablo Rincón, jefe de prensa y casting, quien nos contó brevemente la historia de la creación de esta productora cuyo dueño es Samuel Duque Rosso.
Fox Telecolombia funciona más o menos como una sucursal de la gran cadena en Latinoamérica, claro que en este país se puede decidir también qué contenidos se presentan y se hacen.  Teniendo en la cabeza la responsabilidad de producir un producto con el cual al menos la mayor parte la América Latina debe sentirse relacionado/identificado. Alguna vez en una conferencia con un actor de doblaje entendí que la mayoría de las producciones, de cualquier tipo, apelan al sentimiento mexicano de algún modo, un personaje entrañable, un espacio importante, una mención, cualquier cosa. Eso es porque es el país más grande (en población) de todo el continente, el que más participa y al que más hay que apuntarle. Por eso es que el burro de Shrek tiene acento güero en su doblaje al español, por eso la mayoría de actores tienen un habladito “neutro” tirando al mexicano y por eso algunos de los presentadores de los programas transmitidos a este lado de América tienen un claro origen. No hay nada de malo en eso, desde la perspectiva creadora y productora del proyecto en cuestión, nada de malo hay en querer conquistar el público más grande y obtener algo a cambio. Malo lo vemos nosotros, los que no pertenecemos al país de los muertos y la comida picante, nos resulta molesto y un poco ofensivo, pero es un sentimiento ignorante y egoísta, nada grave.
Esta casa productora, empezando por rodar series y todo tipo de producciones en nuestro país, con talento nacional ha ido, poco a poco, desmintiendo esa creencia. Ha demostrado que los públicos de Latinoamérica son muchos, muy amplios y muy exigentes, que no nos conformamos con productos de medio pelo, que no se nos puede confundir con grandes trucos porque siempre conocemos lo que queremos y lo diferenciamos de lo que recibimos.


Apostándole a todo tipo de temáticas, con todo tipo de tratamientos y toda clase de actores, Fox sabe cómo arriesgarse, al menos puede tener la certeza de que en medio de esta gran masa de tierra, al menos un poco de público puede tener cada uno de sus experimentos. El primero que recuerdo fue Mental, una serie sobre un hospital mental con un director poco ortodoxo, grabada en Bogotá, Colombia. No le fue muy bien, su primera temporada fue lanzada en 2009 y hasta ahora no se ha visto más, aparte de su adaptación latina Mentes en Shock, del que no diré nada. Luego vinieron más intentos, menos fallidos como: Kadabra, Aliados, Cumbia Ninja, etc. Sólo por nombrar los nuevos.  Fox Telecolombia demuestra cada vez que en la variedad sí está el placer, no seguir una línea específica en cuanto a las temáticas de la serie, no conformarse con una sola forma de actuar por y para el público tiene sus frutos, tales como haber creado comunidad alrededor de casi todas sus series y alrededor de su productora como tal. Fox Telecolombia ha logrado en este país lo que otras casas netamente colombianas no han logrado con tanto éxito: reconocimiento del público y orgullo del mismo.

Fotos a continuación.

Omar Rincón. Libertad mediática: mutaciones del periodismo y el entretenimiento.

Habla del periodismo como se ha trabajado anteriormente y el periodismo contemporáneo.

1. No hay libertad sin libertad de prensa y expresión.
    No se puede hablar de libertad si no podemos publicar y expresar lo que pensamos y creemos, sería una     contradicción de lo más profunda.
2. Más libertad de expresión, mejor democracia.
    Conservatismo (orden) / Liberalismo (libertad)
        La libertad es sinónimo de desorden, no se puede ser ordenado y libre a la vez.

- Los medios no hacen a los periodistas, pero los periodistas sí hacen a los medios.
- Los medios pueden disentir del gobierno, que quieran o no es libre albedrío.
- La opinión es diferente a la realidad, el periodismo muchas veces está basado en opiniones, lo que lo hace    infiel a la realidad.
- Los ilustrados, los políticos, los intelectuales no representan al pueblo, no tienen precisamente el mismo pensamiento ni las mismas necesidades.

5 Meteoritos

1.     El capitalismo avaricioso olvidó las realidades, no todos cabemos en el modelo perfecto capitalista.
2.     Nuevos sujetos y nuevas sensibilidades: nuevas formas de pensar y hacer, sentir y concluir. Ya no hay un grueso del público, ni una sola forma de hacer las cosas.
3.     Ciudadanías + derechos + expresiones
4.     Internet + celulares + redes: el concepto de oralidad cambió radicalmente, se transformó a la virtualidad.
5.     Jóvenes desencantados: los jóvenes saben mucho simbólicamente y práctica digital, pero no hay oportunidades.


7 Mutaciones culturales

1.     Los medios ya no son creíbles ni la única fuente de verdad e información.
2.     Somos hijos de la mezcla de la cultura gringa y la nuestra.
3.     De las culturas mediáticas a las culturas de conexión, ya todos somos prosumidores.
4.     De las audiciencias / prosumidores a los fans / ciudadanos.
5.     De la cultura letrada / ilustrada (aprender) a la cultura bárbara de paso (experiencia)
6.      De la sociedad de audiencias de masas a la sociedad expresiva de masas.
7.     Del star system al citizen system: ciudadanías celebrities.


6  Libertades y periodismo

1.     La libertad de expresión es la cancha donde se juega la democracia.
2.     La libertad de expresión debe existir aunque la calidad periodística sea mala.
3.     La libertad de expresión bien usada significa que no nos quieren, vale la pena molestar el poder.
4.     Descontaminar los medios de opinadores y lobistas.
5.     Re inventar la figura cultural del periodista (curador + dj’s + catador + chamán)
6.     Contar bien: el periodismo debe reinventarse en sus formas, jugar al activismo, a la subjetividad.


4 finales

1.     Reinvención de discurso de la ciencia y la libertad.
2.      Otros maestros:
-         El sujeto se apropia de sí mismo, de su lugar en el mundo, de su derecho a labrar su propio futuro, de su participación en la historia.

3.     Jesús Martín Barbero
-         Pensar con la propia cabeza
-         Tener qué decir
-         Ganarse la escucha
4.     Libertad gozosa: bailar, trueque, amistad.   




24/9/13

Visita Canal U


No toda la televisión está pensada para ser vista, por eso las novelas de la tarde tienen en sus diálogos la explicación completa de sus planes malvados, por eso Jota Mario tiene que explicar las reglas del concursillo de todas las mañanas 4 veces en menos de 10 minutos, por eso es que la niña de las loterías dice los números que ganan y las entidades que confirman la legalidad del azar. Por eso es que Love Beat es un programa para ser escuchado, no visto.

Puede ser confuso, todo el concepto de la televisión como aparato es el uso de la visión como herramienta principal de disfrute, sobretodo porque los otros 4 sentidos quedan relegados a servirle al primero, al que está en uso. Eso no es malo, es el órgano televisivo por excelencia, aunque eso no significa que no se pueda uno salir de las reglas y hacer las cosas de otra manera, así como Love Beat.
La idea es que dj's de la ciudad vayan al programa, hagan su dj set por una hora ininterrumpida y ya, no hablan, no dicen mayor cosa y no pasa nada más. Aburridorsísimo suena el programa, pero tiene toda la razón de ser, lo pasan los viernes a las 9:30 pm, cuando uno, si va a salir, se está arreglando, si no, pues está en otro canal y ya, lo que pretenden es ponerlo a uno de buen humor antes de callejear, ponerlo a escuchar música que probablemente no escucharía en ningún otro lugar porque los dj's son locales y porque de pronto a la fiesta a la que uno se dirige no es de ese tipo. Love Beat es el perfecto programa compañía, uno no se pierde absolutamente nada si no mira la pantalla, de hecho, si lo hace, se aburre porque no pasa nada.

Una propuesta como ésta en un canal de televisión cuyo público objetivo son los jóvenes y son precisamente ellos los que menos lo ven, es un riesgo grande, no sólo porque no hay pausas en dicho programa, sino porque es su nombre y audiencia la que está en juego. No quiero decir que es malo, es un riesgos de los buenos, si nunca nadie se arriesga, entonces ¿cuándo cambiamos nuestra forma de hacer televisión?

Tecnobiografía


Cuando era pequeña, había un sólo televisor en la casa, sigue habiendo un sólo televisor en mi casa.
Yo me iba con mi mamá a las vigilias de los sábados sólo para llegar a las 7 am del domingo y ver El sofá de la imaginación, programa que nadie conoce, nadie de mi edad, al menos.
Se trataba de una niña que vivía en un sofá gigante con su muñeca, todos los episodios dejaban una lección.  No recuerdo ningún otro programa infantil que me haya dejado tantos recuerdos, creo que madrugar a ver televisión ha sido el causante de ello. No tenía que madrugar a ver Las tortugas ninjas, ni Sakura Card Captor. Pokemón lo daban en la tarde y por la noche la tv le pertenecía a los adultos que veían las noticias y las novelas –de las que no recuerdo ninguna de los 90’s-
Cuando pasaban fútbol, mi hermano ponía el radio a todo volumen y el televisor en mute, no sé cuál sería la causa para tal redundancia, porque en ambos aparatos sonaba lo mismo. Recuerdo bien que su amigo del segundo piso, cuya madre siempre caminaba parada en trapos para “trapear” el piso, bajaba a ver los partidos con los hombres de mi casa. Yo daba vueltas por la sala a verlos a ellos ver fútbol, a comer de lo que ellos compraban y a pedirles plata para mecato. No siento que en esa época la televisión hubiera tenido un espacio tan importante en mi vida, a mí me gustaba jugar en la calle, no en la casa, jamás tuve videojuegos pero sí muchos amigos – vecinos. Cuando llovía y nadie salía, yo sí, a saltar en los charcos de la cuadra. Definitivamente la televisión no fue tan importante para mí en esa época, pero sí en la que vino después.

Cuando tenía 8 años, vivimos un mes y medio en Ecuador, mi mamá, mi hermana y yo, mientras papá y hermano estaban lejos. Nosotras salíamos de noche a comprar la comida para cocinar en el hostal, no hablábamos con nadie, no salíamos del cuarto si no era absolutamente necesario. Vi mucha televisión en esos días, no recuerdo exactamente qué, pero sí era mucha.
Jugábamos cartas y veíamos televisión, nada más. A veces queríamos salir a caminar, sólo lo hacíamos de noche cuando ya el tráfico había disminuido, no éramos exactamente las turistas típicas. En esos días la televisión sí fue importante para mí, era casi lo único que tenía, además de las cartas y el mapamundi con el que jugaba a la pelota.
Cuando volvimos a Colombia, ya no teníamos televisor, ni siquiera uno en toda la casa. No teníamos nada que nos distrajera que no fuera libros. Vivíamos en una casa donde funcionaba una encuadernación, aprendí a pegar lomos y a prensar pastas en ese lugar. No tenía amigos, los vecinos no me hablaban, no iba a la escuela y tampoco tenía que salir de mi casa. Sólo tenía libros.
La televisión empezó a gustarme más cuando ya no era precisamente una niña, aunque tuve camisa de Yo amo a Paquita Gallego,  no fue esa la novela que me hizo quedarme pegada de la pantalla por un año o más, no creo ser una hija de la televisión, no creo que me hayan criado las caricaturas ni las aventuras de Los caballeros del Zodíaco.
He visto muy buenas novelas, he visto muy buenas series y muy buenos realities y concursos, pero no soy una cría del aparato, lo disfruto mucho, pero no sufro si no lo tengo.


La televisión es un medio de entretenimiento que por casualidad, enseña. No ha sido nunca mi medio de entretenimiento, mucho menos el educativo. La tecnología es para mí el medio por el que me comunico con los que están lejos, esa es su utilidad y beneficio. Acortar distancias y sentirnos cerca.


Tecnobiografia

16/9/13

Análisis televisión internacional

How I met your mother

Podría decir que después de ver Friends incansablemente, de disfrutar de Los Simpson y ver de cuando en cuando las nuevas novelas colombianas, esta serie se ha convertido en mi preferida entre todas mis otras preferidas. No es la única que sigo, no es la única que me emociona, pero sí es la única con la que me siento mal si no estoy pendiente todo el tiempo.

No sé mucho sobre la creación de sitcoms, no sé mucho sobre los ingredientes que ha de tener, no sé tampoco cuáles son los temas más explotables ni las mejores épocas del año para lanzarlas. Sé que no había visto antes una serie como esta. Ni siquiera Friends, que podría pasar por ser su inmediata referencia –seguro lo fue para los escritores- me ha hecho desear tener la vida de un personaje ficticio con tantas ganas.

Con seguridad no soy yo el público objetivo de la serie, ni nadie de mi edad. Usualmente no nos vemos envueltos en situaciones tales como la difícil decisión de escoger un buen trabajo dejando de lado el dinero, ni llevamos 14 años con una misma pareja y de pronto decidimos dejarla para hacer otra cosa. Pero sí que me veo identificada, mi yo futura podría  ser como Robin, que siempre se muestra ruda y fuerte, que no le tiene miedo a nada y hace trabajos físicos mejor que los hombres. O podría ser Lily, la madre de todos, siempre preocupada y dispuesta a ayudar. Podría ser cualquiera de ellos cinco en mi futuro, cuando esté a punto de llegar a los 30 y todavía no esté segura de lo que de verdad quiero en la vida. No es un ideal llegar así de desubicado a esa etapa, pero así lo ha hecho parecer la serie, los amigos siempre están ahí, las decisiones apresuradas no siempre salen mal, dejarse guiar por el corazón también tiene su lado bueno y dejar que las cosas fluyan siempre funciona. Está bien, es ficción, su labor es hacernos creer que todo en la vida es posible, que Dios es la máquina que arregla todo y que sólo hemos de disfrutar el viaje.

Mantenerse 8 años al aire, tener 10 millones de espectadores en el primer capítulo de temporada y crear toda una comunidad alrededor no es fácil, mucho menos ahora que tenemos tantas opciones y oportunidades. Craig Thomas y Carter Bays supieron apelar a los miedos de toda una generación, supieron hacerlo con gracia y moralejas.

Este show es por mucho, de los mejores que he visto en la vida, sólo porque me hace creer que yo también quiero vivir esa vida de adulta contemporánea en Nueva York.