Ryan Murphy ostenta en su haber mucho éxitos televisivos, los más importantes Glee y AHS. Como creador, escritor y productor, podemos decir que es bastante talentoso.
Tiene una particularidad esta serie, todas las temporadas tienen temas distintos, todos volcados al terror, obviamente, pero distintos entre ellos, aunque usen a los mismos actores y casi podría decirse, en algunos casos, que los mismos personajes. Me parece increíble la creatividad con la que nos sorprende esta serie cada nueva temporada, cuando uno creía que las casas embrujadas no podían estar más en desuso, que los manicomios estaban trillados hasta el cansancio y que las brujas sólo fueron un tonto mito degenerado en disfraces mal hechos y series noventeras con protagonistas adolescentes.
Fuimos testigos desde el principio de la maestría del dúo creativo detrás de las máquinas de escribir, esa capacidad inigualable para hacer creer todo tan real, para contar la misma historia que hemos oído siempre de manera que de verdad le temamos a lo que hay en el sótano, como en la primera temporada, que la cosa que vivía en el sótano me quitó tantas horas de sueño. Creímos que los manicomios sí eran de verdad, lugares oscuros y perdidos, en los que hay entrada pero nunca salida, en los que cualquiera, por muy fuerte que sea, podría perder la cabeza. Y ahora nos estamos tragando el cuento de que un puñado de jovencitas desubicadas en la tierra tienen poderes sobrenaturales porque son herederas de cierto linaje malentendido y despreciado a lo largo de la historia de la humanidad. Tal maestría posee este par a la hora de contar historias, que hasta yo quisiera ser una bruja adolescente y revivir a mi amor de una noche.
El encanto visual de American Horror Story no tiene nada qué envidiarle a las mejores películas ni series jamás hechas, su formato HD da cuenta de lo muy estéticamente avanzados que son sus creadores. El uso de trucos visuales para dar una sensación de incomodidad y perdición, los ángulos imposibles para el ojo humano y los detalles un poco borrosos, como de ensueño, son el marco perfecto para estas historias magistralmente contadas. Basta con ver los promos y los teasers, hay una clara línea estética que signa el camino de la historia, así como cada temporada tuvo su propia estética y narrativa.

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